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¿Soy un número?

¿Cuántas veces te has preguntado eso?  ¿Cuántas veces le has hecho sentir eso a tus estudiantes?

A lo largo de las décadas se nos ha enseñado que todos somos un número pues esperamos siempre nueves o dieces, los padres de familia publican en redes sociales las maravillosas calificaciones que han obtenido sus hijos durante cada trimestre y ni qué decir de cuando termina el ciclo escolar. Conforme vamos creciendo, seguimos etiquetándonos con expresiones como “Yo soy de 8”, “yo de solo 10” y ni qué decir cuándo llegamos a las empresas. ¡Vamos caminando por la vida siendo un número!

La UNESCO establece, en 1996, cuatro pilares de la educación, mismo que se especifican en el informe La educación encierra un tesoro  y que es presidido por Jaques Delors. En éste se hace referencia de que los seres humanos más que números somos cualidades pues se presentan las cuatro áreas clave para el desarrollo integral de las personas: aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a vivir juntos y aprender a ser. Y que comenzó a modificar un poco la idea de que siguiéramos siendo números.

En 2013, y bajo el mandato de Peña Nieto, la educación en México fue un tanto modificada pues se establecieron ciertas reformas que invitaban, sobre todo, a la educación media superior, a que se evaluara el desempeño de los estudiantes por competencias. Y sí leíste bien EVALUARA, es decir, quitar las etiquetas de un número para volvernos cualidades, para ser más humanos. 

En esa época las empresas comenzaron a preocuparse por recibir egresados que fueran capaces de resolver situaciones desde la experiencia más que desde los dominios de los temas.

Esto es algo con lo que los hacedores de la educación que somos humanistas y no tradicionalistas sufrimos derivado de que hay quienes siguen pensando que los estudiantes deben memorizar más que aprender.

“El aprendizaje no es una consecuencia automática de verter información en la mente del alumno: requiere la propia participación reflexiva del estudiante y también la acción. Esto sólo se conseguirá si el aprendizaje es activo: aquel por el cual los alumnos realizan la mayor parle del trabajo , analizan ideas, resuelven problemas y aplican lo que aprenden. Esta obra reúne una amplia colección de estrategias de participación inmediata, evaluación y autoevaluación, estimulación de la discusión en clase y numerosas técnicas para hacer que el aprendizaje sea inolvidable. “ (Silberman, 2006)

Después de leer lo anterior, ¿Te sigues considerando un número?

Mtra. Claudia Valencia Martínez

Docente ESDEIC de Mercadotecnia de Servicios
Estrategias mercadológicas

 

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