- abril 23, 2025
¿Las situaciones emocionales no resueltas pueden resonar en tu trabajo?
Por situaciones emocionales no resueltas se entiende que son aquellos conflictos que no se han procesado, liberado o resuelto en nuestro mundo emocional personal de forma ideal, provienen de experiencias de dolor profundo, conflictos que han quedado sin solución, experiencias inconclusas o situaciones traumatizantes que quedaron interiormente contenidas de forma consciente o inconsciente, surgen en etapas como la infancia o adolescencia que son cruciales en nuestro desarrollo socioafectivo. Estas situaciones no resueltas pueden intervenir o aparecer en la vida adulta afectando las relaciones y la forma en que enfrentamos nuestros desafíos cotidianos, incluidos los laborales.
Algunos indicadores de situaciones emocionales no resueltas, pueden verse manifestados tanto en la vida personal como en la laboral de la siguiente forma: falta de control de impulsos, mal manejo del estrés, resistencia al cambio, reacciones exageradas a la crítica, inseguridad constante, falta de motivación e iniciativa, el autosabotaje, trabajar con ansiedad constante, tener necesidad de control de toda situación, miedo al cambio, perfeccionismo, envidias laborales, tratar con desdén a los colaboradores o empleados, pueden tomar muchas otras formas que resultan perjudiciales para el trabajo en equipo, producir obstáculos en las relaciones laborales, ocasionen fallas en la comunicación, disminuyan eficiencia y productividad de forma directa o indirecta.
Expertos en comportamiento organizacional desde hace una buena cantidad de tiempo han afirmado que el buen manejo emocional es un factor fundamental en el ámbito laboral y para el buen gerenciamiento, de no ser así, pueden verse afectados negativamente el rendimiento, la productividad o las relaciones interpersonales, también se sabe que la Inteligencia emocional es un elemento que puede aprenderse y entrenarse, por ello apuestan las organizaciones por contratar personas con mayor inteligencia emocional o buscan programas de entrenamiento que potencien dicha habilidad.
Las manifestaciones en el trabajo de situaciones emocionales no resueltas que mencionamos en el segundo párrafo se encuentran estrechamente relacionados con la gestión emocional, pero resulta interesante conocer su procedencia, su origen en nuestra historia emocional, entender su impacto en la vida personal y laboral, además de buscar nuevas herramientas para que no sigan siendo obstáculos del buen desempeño laboral, del liderazgo y del buen ambiente de trabajo. Este cambio no solo depende de las organizaciones, sino también de la capacidad de autoanálisis de las personas quienes lo están viviendo, así como de su capacidad de allegarse a herramientas de desarrollo personal o autoayuda.
Por lo tanto, la clave para solucionarlos es trabajar interiormente en lo emocional, inicialmente se requerirá ser honestos y valientes con nosotros mismos, para detectar qué nos está ocurriendo y qué impacta la calidad de nuestras relaciones personales y laborales, posteriormente sugerimos buscar de dónde provienen estas situaciones no resueltas saludablemente, revisando desde qué momentos de nuestra vida anterior empezaron a aparecer como una forma de reaccionar o movernos por la vida, para ello es necesario hacer un viaje en el tiempo a través de la memoria hacia las primeras etapas vitales en contextos personales, revisando qué función de aprendizaje cumplieron, cómo fue que llegaron a la actualidad influyendo las áreas personal o laboral y como se pueden estar transformando en obstáculo para alcanzar una calidad de vida en nuestro día a día.
Trabajar en el recuerdo de esas experiencias es poder identificarlas, entenderlas y resignificarlas, reaprendiendo a hacerlo de forma sana y funcional. Cabe resaltar, que este proceso de toma de conciencia (de dónde provienen y cuándo aparecen) puede que para algunas personas resulte complicado, ocurrirá que no todos estamos preparados para el encuentro con partes sombrías de la personalidad e implicará volver a sentir los viejos recuerdos que resulten incluso dolorosos o molestos, pero sin duda alguna es un acto de transformación muy loable que requiere valentía. Aunado a ello pueden existir intentos por defender psicológicamente el concepto que se tiene de uno mismo (“Yo soy así, a mi así me sirve, no necesito cambiar”). Antes de aceptar que esta forma disfuncional de relacionarnos en lo personal, ha traspasado al ámbito laboral e impide nuestro óptimo desarrollo.
Existen inumerables materiales que pueden ayudarnos a comprender el impacto de las situaciones emocionales no resueltas y como resuenan en el trabajo, tales como lecturas, videos, cursos de desarrollo personal o para los más osados y sinceros consigo mismos sugerimos buscar ayuda psicoterapéutica, pues no siempre se puede resolver todo de forma autónoma o autodidacta, entonces resulta necesaria la ayuda profesional, la perspectiva de un experto que pueda mostrarnos esos puntos de nuestra historia o personalidad, que resuenan en nuestros roles profesionales y nos restan calidad de vida, además de que nos enseñen herramientas para resignificar dichas experiencias, convertirlas en oportunidades de aprendizaje positivas al servicio de nuestra calidad de vida laboral, productividad, logros profesionales, alcance de objetivos personales y organizacionales.
Estimado lector te invito a hacer el siguiente desafío. Si al leer esto detectaste que incurres en algún indicador que proviene de situaciones no resueltas emocionalmente que impactan negativamente tu área laboral, puedes contestar íntima y honestamente estos cuestionamientos:
- ¿Dónde lo aprendí? ¿De dónde me viene esto?
- ¿Me funciona realmente, me está generando problemas, existirá una mejor forma de realizarlo sin que me genere impacto negativo en lo personal, en mi trabajo, con mi equipo?
- ¿Ya me habían dicho o he pensado que esto se parece a lo que hago en mi vida cotidiana?
- ¿Perjudica a otros?
- ¿Puedo verlo y modificarlo solo o necesito ayuda profesional?
Deseo que esta lectura te invite a la autorreflexión, sea un comienzo valiente, genuino y consciente de transformarte en una mejor versión de ti en lo personal y en lo laboral, desemboque en potencializar tu liderazgo ¡Hasta pronto!
